Ç   volver al inicio

enviar mail al autor

Aconcagua "Un gran maestro"

 

Presentación

Los invito a hacer un viaje imaginario al Centinela de Piedra (según la lengua aymará) de la mano de César Emilio Quiroz, guía de trekking y turismo que trabaja durante el verano en Plaza de Mulas.

Estoy segura que disfrutaran tanto como yo de esta aventura que nos lleva a conocer este inmenso desafío y a descubrir tal vez algunas razones más por las cuales nos identificamos con Aconcagua.

 

Siempre Lista para Servir!!!

Ardilla Perseverante

 

Por César Emilio Quiroz

Para empezar es imprescindible tener un pantallazo de que es Aconcagua, el cerro que no solo es el más grande de América sino también de todo el hemisferio occidental. Se destaca entre sus vecinos por una diferencia de 1200 m., ubicándose su cumbre, a 6962 m. sobre el nivel del mar.

Dentro de sus rutas de ascensión existen tres que son las más conocidas:

la ruta noroeste o normal (la más frecuentada ya que no tiene demasiadas dificultades técnicas).

el Glaciar de los Polacos, sobre la cara noreste (con las dificultades que un glaciar puede presentar, como por ejemplo grietas, rimallas, seracs, etc.).

finalmente la pared sur (de alta complejidad y peligrosidad, solo para expertos).

Justamente, la ascensión comienza en la localidad de Horcones donde están los guardaparques. Desde allí, a cuatro horas de caminata se llega al primer campamento: Confluencia, donde se pasará la primera noche. Ahí tenemos la opción de ir a Plaza Francia (campo base de la pared sur) o continuar hasta el famoso campamento base llamado Plaza de Mulas (4300 m. aproximadamente, dentro de la ruta normal). Este es un lugar ideal no tan solo para aclimatar sino también para ascender otros cerros de los alrededores de Aconcagua (Catedral, Bonete, etc). Allí también se encuentra el refugio del mismo nombre que cuenta con las comodidades de un hotel o para los mas gasoleros se puede acampar en una zona muy amplia y confortable.

Luego de pasar como mínimo cuatro días para aclimatar, comenzamos la ascensión a los campamentos de altura: Plaza Canadá (4800 m.), Nido de Cóndores (5300 m.) y Berlín (5900 m.). Desde este último saldremos bien temprano para atacar la cumbre. Una jornada larga, que nos llevará entre ocho y diez horas y que nos permitirá llegar siempre y cuando cumplamos a raja tabla tres cuestiones importantes:

una excelente hidratación

una muy buena aclimatación

un buen estado físico

Claro esta que también juega un papel trascendente el clima; de por sí muy variable. Pero no es lo único que hay que tener en cuenta, por más esfuerzo que hagamos para alcanzar la cumbre, nunca tenemos que olvidar que después hay que bajar, y que muchas veces las bajadas son más largas que las subidas.

Cuando se está en la parte más alta, cada uno sentirá lo que más quiera: bronca, tristeza, alegría, euforia, etc.; lo que debe quedar claro es que se trata de un momento inolvidable.

Algunos de ustedes se estarán preguntando el porque de tanto esfuerzo, sacrificio y riesgo en esta actividad. Creo yo que la montaña nos enseña muchas cosas y cito para demostrarlo palabras de mi profesor Alejandro Randis: “…Mítica mole que eleva su cima hacia los astros, mientras su sombra se proyecta desde el desierto hasta el océano. Escenario de historias poco comunes, de grandes gestos de coraje y heroísmo. También develador de vanidades y temores. En ese ambiente exigente el hombre se  muestra tal cual es, no hay lugar para la mentira…”.

(las fotos la llegada a la cumbre)

 

Ç   volver al inicio

enviar mail al autor